viernes, 8 de enero de 2016

Suma, no restes

¿Cuántas veces te han dicho que pares? Que dejes lo que quiera que estés haciendo, aunque te haga feliz, solo porque ellos no lo entienden. Estoy seguro de que sabes de quienes te hablo. De esa gente que prefiere convencerte de que lo que haces no tiene sentido, antes de intentar comprenderlo, quizás por miedo a que a ellos también les guste. Sí amigos, todos lo hemos sufrido, y este escrito no es para nosotros, sino para ellos, los putos infelices que siguen sin querer abrir los ojos. A ver si con esto os convenzo de una vez.


Nos tenéis rabia. Sí, a nosotros, los felices. Por no tener miedo de decírselo a nadie a la cara. "Soy feliz y estoy orgulloso de serlo." Cómo me gusta gritarlo. Porque creo que hay demasiada gente en el mundo triste e infeliz, que vive sumida en un mundo oscuro de limitaciones y desesperanza. ¡Parad ya! ¡Dejad de intentar apagar nuestras ganas vivir! Nos necesitáis más que nosotros a vosotros, y lo sabéis. Si no, recordad los mejores momentos de vuestra vida a ver si no llevabais la sonrisa puesta. O esa lágrima de emoción incontrolable. Y ya sé lo que cuesta ser feliz. La felicidad no llueve por si sola, hay que ganársela. ¿Cómo? Dando lo mejor de uno mismo aquí y ahora. Cada segundo suma oportunidades para ser feliz. ¡Y no restéis! Porque restar es cosa de tristes. De no aprovechar el momento por esperar un determinado acontecimiento para el que aún quedan muchísimos segundos. Muchísimas oportunidades de ser feliz. Más de las que somos conscientes. Y, tristemente, muchas más de las que solemos aprovechar.


Ahora te hablo a ti, amigo lector infeliz. 

Los problemas vendrán. Claro que vendrán. Y con ellos sus amigas las preocupaciones. Pero seguro que si te enfrentas a ese muro con el martillo del optimismo, los derribarás mucho antes que rascando con las uñas del pesimismo. Y aunque suene absurdo, es así. El optimismo es capaz de cosas que el pesimismo no puede conseguir. Como mantenernos vivos. Y no me refiero a que nuestro corazón se limite a latir. Sino vivos de verdad. Estamos vivos para que la muerte nos coja por cansancio. Toma frase para tu Twitter.

Y sí aún no te he convencido, amigo infeliz, de pasarte al lado luminoso de la fuerza, sigue intentándolo. Habla mal de nosotros y de nuestras acciones. Quéjate del amarillo de nuestra sonrisa, ríete de las cagadas que cometemos y recuérdanos todo lo que nos estamos perdiendo por hacer la vida que hacemos. Hazlo todos los días. Acuérdate de nosotros cuando te levantes y deséanos malas noches cuando vayas a dormir. Pero ten en cuenta una cosa. No tienes ni puta idea de lo patético que nos resulta a nosotros, los felices, ver como un infeliz intenta destruirnos. Así que te invito a que dejes de restar tu tiempo y tus ganas en tirarnos, y que empieces a sumar trabajo para llegar hasta aquí arriba. Y te aseguro, amigo mío, que te recibiremos con los brazos abiertos como un feliz más.

No hay comentarios:

Publicar un comentario