martes, 3 de noviembre de 2015

Historia de una maratón - Especial Halloween [Parte 1]

Amaneció un domingo soleado. Fernando, un madrugador runner ilusionado ante el día tan esperado, abrió sus ojos y se estiró dentro de unas sábanas muy calentitas, que invitaban a no abandonarlas durante unas horas más. Pero sin caer en la pereza, se levantó y se dirigió al baño para darse una ducha fresquita que lo despertara del todo. Aún no había mirado el móvil para ver los mensajes de ánimo que sus más allegados le habían mandado anoche de madrugada, seguramente con algunas cervezas encima. Tampoco había mirado la hora, ni falta que le hacía, su despertador biológico había sido entrenado durante años y, si se quería despertar a una hora, la efectividad era sorprendente. Se quitó los calzoncillos y empezó a ducharse con tranquilidad, el día acababa de empezar y era importante empezar a disfrutarlo desde el principio.

¡Hoy es el gran día de Ferchu!

Suena el móvil. Nuestro protagonista, que ya se estaba secando, corre hacia al habitación para no perder la llamada. Con los pies aún mojados, sufre un pequeño resbalón. No pierde el equilibrio y se queda quieto unos segundos. "No la vayas a liar por una llamada", se dice. El móvil para de sonar y a los pocos segundos empieza de nuevo. Fernando, extrañado ante la insistencia a tan temprana hora, llega al aparato y descuelga. Es Ángel, su compañero para la guerra de ese día, "querrá saber si ya estoy despierto" piensa.

Fernando: ¡Buenos días Angelito!
Ángel: Joder Ferchu, ¿dónde coño estás?
Fernando: Emh... pues me acabo de levantar, ¿qué pasa? ¿ no habíamos quedado a las 08:00?
Ángel: ¡Y qué hora crees que es! ¡Son las 08:10! ¡La salida es en 20 minutos!
Fernando: ¡No me jodas! (Fernando mira su reloj y marca las 07:10) ¿Esto es una broma? ¡Mi reloj marca las 07:10!
Ángel: ¡07:10 en Canarias subnormal! ¡Ven ya que esto ya empieza!
Fernando: (Mirando la hora en el móvil, marca las 08:15) ¡Mierda! ¡Ya voy!

Fernando, con las pulsaciones a 160 ppm, corre a la habitación y empieza a vestirse con la ropa que había preparado la noche anterior. Mientras, va pensando en la cagada de depender de su despertador biológico en una franja horaria diferente, craso error el suyo, pero aún tiene tiempo de llegar al pistoletazo, no para el guardarropa. Ya preparado con su mejor look veraniego, gorra incluida, bebe un poco de agua mientras intenta hacer pis en el baño. No puede, así que se sube los pantalones, coge la tarjeta del hotel y sale de la habitación ya listo para correr. Deportivas, calcetines altos, pantalones técnicos cortos, camisilla técnica con el dorsal y el chip, una gorra y el móvil en la mano con auriculares. Deja la tarjeta en recepción y sale corriendo hacia la salida. 08:25, va muy justo. Va llamando a Ángel, este lo coge pero con la música apenas oye nada así que le grita que se ponga a la derecha al final del 3er cajón, espera que le haya entendido. 

Ya escucha la cuenta atrás, Fernando entra en el 3er cajón cuando quedan 5 segundos para la salida. No ve a Ángel, aunque lógico con la cantidad de gente que hay. Escucha el pistoletazo a lo lejos, aún no se mueven así que camina de un lado a otro en busca de su amigo. Lo da por perdido. Se maldice por el mal comienzo del día pero intenta cambiar la mentalidad, lo importante empieza ahora. Se pone la música que había preparado con semanas de antelación mientras la gente empieza a caminar. Al final de la multitud ve la salida, la que tanto había esperado y que había entrenado con mucha motivación. Su primera maratón, a partir de cruzar ese arco ya nada podía salir mal. O sí...

Si ya dominas el "Busca a Wally", ahora busca a Fernando.

La música sonaba con fuerza en los oídos de Fernando, el paso era seguro y su determinación de hierro. Había volado hasta la Península para completar su primera distancia de Filípides después de prepararla durante meses, tras mucho meditar si estaba o no preparado para intentarlo. Quería intentar bajar de 4h pero eso no le obsesionaba, era una mañana para disfrutar, y eso haría. Los primeros kilómetros pasaban por debajo de sus piernas y seguía sin ver a su amigo, él era un poco más lento que él así que, si había salido por detrás, quizás lo cogería más adelante. Pero en un atisbo de memoria, recordó que Ángel también levaba el móvil encima en la carrera para escuchar música, así que empezó a buscar su nombre en la lista de contactos mientras corría. "Cógelo, cógelo..." pensaba. "¿Ferchu?" respondieron al otro lado. Fernando lanzó un aullido de alegría al escuchar a su amigo, y empezó la conversación:

Fernando: ¡Angelito por qué kilómetro vas!
Ángel: Que susto coño, pensé que te había pasado algo. Pues acabo de pasar el avituallamiento del kilómetro 5. ¿Tú?
Fernando: Lo tengo justo delante, vete por la derecha y ya te iré cogiendo, ¡no aflojes!
Ángel: ¡A ver si es verdad que me coges cabronazo! Va, dale ¡dale!

Fernando colgó con una gran sonrisa y volvió a sonar la música. "Don't stop me now, que oportuno eres Freddy" dijo en voz alta casi sin darse cuenta. Cogió un poco de agua en el avituallamiento y prosiguió su marcha. Parecía que todo iba bien, dentro de poco estaría corriendo con su amigo así que sin darse cuenta apretó un poco el paso. Se sentía de fábula, aunque recordó eso que había leído en un blog días atrás y lo repitió mentalmente: "tienes que llegar al kilómetro 21 como si no hubieras corrido". Aflojó de nuevo el ritmo y siguió, le haría falta esas fuerzas adicionales en el famoso muro. "Ah, ¡ahí está Ángel!"

[...]

¿Quieres que continúe esta historia? Deja un comentario si quieres saber lo que le pasa a nuestro protagonista en el resto de la carrera. Si no, lo dejo así y que cada uno le de su final. ¡Feliz Halloween/Finados!



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