miércoles, 7 de octubre de 2015

Y qué pasa

Me gusta sufrir, y qué pasa. Llegar a ese momento en el que siento que no puedo más y decirme, "sí  que puedes, solo un poco más", aún sabiendo que ese "poco más" en realidad es muchísimo. Estar en ese punto en que el cuerpo te pide parar y descansar, pero la cabeza no te lo permite, y mucho menos tu corazón. "Más, más, más... que aún puedo soportar más dolor", un paso detrás de otro, en modo bucle. Apretando los dientes y cerrando los ojos. "Un último esfuerzo" nos decimos, pero sabemos que ni mucho menos acabará ahí. Le pediremos otro. Y otro. Y así hasta la meta. Hasta ese suspiro final en el que nos felicitamos con un merecido "joder, lo conseguí". Y qué pasa si todo esto me hace feliz. Esa sensación de empujar el límite cada vez más lejos, tanto que ya casi no puedo verlo. Y lo busco de nuevo. Día a día, minuto a minuto. El corazón late con fuerza, los músculos vuelven a funcionar. Sonrío. Vuelvo a sufrir, a empujar esa pared un poco más lejos que ayer. Y si en alguna ocasión me vencen... si alguna vez no puedo llegar a tocar, ni tan siquiera con la punta de los dedos, ese muro... nos volveremos a ver. Y juro que en nuestro próximo encuentro lo conseguiré. Cueste lo que cueste y duela lo que duela, sé que siempre podré dar un poco más. Igual que .




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