jueves, 30 de abril de 2015

Crónica EDP Rock 'n' Roll Madrid Maratón & 1/2 2015


Medio año esperé, ilusionado, con mi inscripción formalizada y el viaje pagado, imaginándola perfecta, como si nunca fuera a disfrutar tanto en una carrera como en ella, restando días, semanas y meses, imaginándola diariamente y aguardando conocerla, deseando recorrerla de principio a fin, gozando de cada metro, de cada centímetro, impaciente. Pero todo fue del revés. Lo había visto venir de lejos, aunque miraba hacia otro lado esperando que solo fuera un espejismo. Cada zancada dolía más que la anterior, "es solo correr" me dije, pero en el fondo sabía que no era solo eso, era mucho más, tanto que no se puede explicar con palabras, solo con la expresión de tu alma que se refleja en tu cara, en las lágrimas que se funden en la lluvia, asumiendo una derrota que en realidad es la mayor victoria, de nuevo el orgullo gana, otra vez esa cabezonería que repite "a la mierda el crono, ya habrán más", ahora solo importa la meta. Como sea.

Había llegado. Por fin, el día de la Maratón de Madrid, después los largos meses de espera y una de esas noches que te cuesta dormir, tocaba prepararse. La previsión del tiempo era clara, iba a llover y haría fresco, así que la idea de correr con una camiseta debajo de mi camisilla habitual tenía sus probabilidades de ser elegida, así que llevé alguna camiseta de más en la bolsa que dejaría en el guardarropa, por si acaso. El desayuno fue ligero, un plátano, un sandwich de mantequilla y mucha agua, lo habitual para mí antes de una carrera. Me preparé y me dirigí con mi amiga Alexandra en el metro a la salida. Perfectamente cualquier promotora canaria de eventos deportivos tacharía su evento de gran éxito con la participación de todos los runners que ocupaban un solo metro, para que os hagáis una idea de la cantidad de gente. Nos bajamos en el Parque del Retiro y emprendimos un buen paseo hasta la zona de guardarropa. Faltaban 20 minutos para la salida, muchos corrían pero yo me lo tomé con tranquilidad, pensaba volver trotando a la salida y así no pasar frío, había decidido ir solo en camisilla, al correr la sensación térmica sería mucho mayor, o eso creí... Dejé la bolsa en el primer stand del guardarropa, Maratón 0, señalizado según la modalidad y el último número de cada dorsal, ningún tipo de cola. Ya con ropa de faena puesta y GoPro en mano me despedí de mi amiga, miré hacia donde corría el grueso de deportistas y los seguí trotando para desentumecer los músculos. No quedaba nada.

Inmensidad...

Llegué a la salida, la cantidad de runners era espectacular, me metí en el cajón 4 que era el que más cercano tenía, preferí no aventurarme a buscar el último a apenas 5 minutos para las 9:00, no veía ni la salida ni el final de la gente, estaba en una nube. No paraba de llegar gente, caminamos unos pasos hacia delante, luego otra vez y otra, pensé que estaban agrupando lo cajones, pero... ¡ERA LA SALIDA! Lentamente íbamos caminando e iban apareciendo a lo lejos los arcos de la salida, cada vez más cerca, y más, y yo asombrado, y la voz de la speaker era cada vez más cercana, y más, y yo que me subía por las paredes, y empecé a correr casi 10 minutos después del pistoletazo.

¡Había llegado el momento! ¡Por fin!

La estrategia era clara, ir cómodo por encima de 6:00 min/km y sobre el kilómetro 30-35 ver si podía apretar o aguantaba el ritmo hasta meta, prudencia ante todo que la forma no es buena. Los edificios eran muy altos, "esto no es Canarias" pensé. Me imaginé a todos los madridistas subidos en Cibeles cuando el Real Madrid gana algún campeonato, pasé el Santiago Bernabeu imaginando todas las gestas que se han sucedido durante años en ese estadio. En el primer avituallamiento conocí el temor popular de deshidratarse en el kilómetro 5, diagonales agónicas para coger agua en la primera mesa que no da a basto con la última llena de botellas, yo cogí la mía y a seguir, sin agobios que aún queda mucho. Llegué a las Torres KIO y al Obelisco de la Caja sin poder parar de mirar hacia arriba, inmensos... Esos primeros kilómetros pasaron con alegría, iba cómodo a 6:30 min/km, trote cochinero, tractorismo o como quieran llamarlo, pero disfrutaba de las vistas. Mucha gente animando a pesar del tiempo. Un niño jaleaba a los corredores a pleno pulmón con un megáfono, se llevó una ovación que me puso lo pelos de punta, además había multitud de pancartas, sonoros aplausos y gritos de ánimo, "esto es maratón" me decía mirando a mi alrededor, hay que vivirlo desde dentro para entender qué te lleva a hacer 42,195km corriendo, hay mucha magia en cada metro.

Increíble el recorrido

Las piernas iban más pesadas de lo normal, lógico después de todos los problemas que han surgido durante la preparación, en el kilómetro 10 ya sabía que no iba a poder apretar al final de carrera, "da gracias si puedes mantener este ritmo". Pasé el segundo avituallamiento, la carrera ya estaba más estirada y los benditos voluntarios podían ejercer su labor sin tanto estrés, de nuevo agüita y a seguir con mi marcha tranquila. Empezó a chispear, cosa leve que le daba un poco de emoción al asunto, las piernas continuaban funcionando, la cabeza muy fresca y los metros sucediéndose, qué bonito es Madrid, y eso que aún no había llegado a lo mejor. Las características cuestas de Madrid iban haciendo mella en mí, las piernas dolían cada vez más a pesar del ritmo apaciguado que llevaba, la llovizna se mantenía al igual que la motivación y la sensación de disfrute, la lucha continuaba. Antes del kilómetro 14 el destino de los corredores de la maratón y de la media se separaban, en Canarias eso solo significaba soledad, aquí no, mucha gente por delante y por detrás, un placer correr así. La carrera continuaba, ya cerca de la media maratón, y la lluvia empezó a intensificarse cuando iba por Gran Vía, "Gran Cuesta" mejor dicho. Callao y la calle Preciados estaban repletas de gente a la que no le importaba mojarse para ver el espectáculo. En la Puerta del Sol se encontraba el kilómetro 19, con mucha lluvia, cada vez más fuerte, cada vez más épica al asunto, rumbo al ecuador de la prueba, sorteando charcos y cuestas, asimilando el cada vez más evidente dolor de piernas, sin intención de rendirme.

La lluvia no iba a poder conmigo

Paso por la media maratón en 2:18:30. Muy lento. Debería sentirme fresco a ese ritmo pero no es así, las piernas sufren y la rodilla izquierda hace amagos de empezar a doler, la segunda media será dura, pero estoy dispuesto a sufrir, la lluvia no cesa pero afloja. Mantengo el ritmo a duras penas, entre 6:30 y 6:40 min/km, lento pero seguro, tengo cabeza para mantener el ritmo el resto de carrera pero el físico flaquea, la rodilla cada vez está más cerca de doler, las piernas pesan y los metros pasan lentos, continúo la lucha. Entre el kilómetro 25 y 26 cruzo el río Manzanares pero no me doy cuenta, nos dirigimos a la famosa Casa de Campo, hogar del Muro de Madrid. Entramos en ella, el ritmo decae levemente, la lluvia no cesa, las piernas duelen, la rodilla hace acto de presencia y limita mi zancada, esto no es el muro, es mi cuerpo desentrenado que empieza a pedirme que pare, que es suficiente por hoy. Pero no, puedo un poco más, siempre se puede un poco más, continúo sin caminar, pero al tiempo mi cabeza me va diciendo que mejor caminar un poco y dar un respiro a las piernas que llegar al 30 y no poder dar un paso más. Y así hago, empiezo a dar pasos largos. Me reencuentro con Cheng-Chiu, un taiwanés con el que compartí algunas palabras por el kilómetro 5, nos saludamos y mi limitado inglés me ayuda a descubrir que ha venido a Madrid exclusivamente para correr la maratón, 20 horas de avión, increíble. Nos deseamos suerte y proseguimos nuestra marcha, nos devolvemos adelantamientos a causa del mutuo caminar/correr, finalmente lo adelanto y lo pierdo de vista. La rodilla duele cuando corro un rato así que intento llegar a ese momento para caminar, estoy sufriendo, quedan más de 10 kilómetros, lo más largos de mi vida.

Sufriendo pero echándole cojones

Cada kilómetro se me hace eterno, el ritmo ya supera los 7:00 min/km, las piernas duelen y tengo que limitar los movimientos para no sufrir ningún calambre, bebo agua en cada avituallamiento, me tomé un gel en la media maratón pero siento que necesito más energía y por eso bebo algo de Powerade en los siguientes avituallamientos. La cabeza es clara, "sigue", las piernas no tienen voto, pero mucha voz, duelen. La lluvia se intensifica por momentos, ya no es tan divertido, empiezo a tener frío. Siento que pasan tres kilómetros y cuando veo el cartel solo ha pasado uno, me mantengo fuerte de cabeza, no me voy a rendir, "no he venido a Madrid a abandonar" me digo. La rodilla duele pero no tanto como otra veces, lo puedo controlar así que sigo. Presencio la subida de gemelo más dolorosa que haya visto jamás, un hombre se tira al suelo y grita efusivamente, 3 o 4 corredores lo socorren y miembros del Samur, que afortunadamente estaban a pocos metros, corren a darle soporte. Continúo mi marcha, haberme parado podría haber sido un estorbo y no iba a aportar nada si ya los servicios médicos se encargaban, espero que haya podido terminar. Cruzo el Manzanares, esta vez sí lo veo y disfruto de las vistas, el Vicente Calderón se sitúa a mi derecha e imagino a los colchoneros animándome, ya me apoyo en lo que sea, tengo que llegar, quedan menos de 10 kilómetros.

Buscando ánimos en el Vicente Calderón

Compartimos recorrido con el tráfico, las ganas de acabar son inmensas pero mi cabeza sigue pensando en no parar  de avanzar, ya sea corriendo o caminando. La rodilla duele pero me deja correr algunos metros eventualmente, sigue sin parar de llover y me duelen los dedos de las manos por el frío. "A sufrir no me gana nadie" pienso sin saber si sentirme orgulloso de esa frase. El ritmo se acerca a 7:30 min/km, las cuestas negativas hacen que la rodilla me pida caminar y las cuestas positivas hacen que las piernas me den avisos de calambres, solo corro en llano. Llego al kilómetro 35, las piernas duelen, tengo frío, no estoy disfrutando pero sigo en carrera, soy un puto orgulloso, lo sé. Sigo mi marcha, apenas hay gente animando ya, en los avituallamientos están empezando a recoger algunas mesas, sufro cada vez menos adelantamientos, síntoma de que cada vez quedan menos corredores detrás de mí. Paso la Fuente de Neptuno, Cibeles está cerca y allí es el 38, me centro en llegar a ella, solo quedan 4 kilómetros, tengo que aguantar. Veo a miembros de la organización en patines que llevan reflex, han pasado continuamente por todo el circuito, excepto en la Casa de Campo y los kilómetros siguientes, antes de eso dudaba de su eficacia pero ya no pierdo nada por probar. Siento el frío pero no afecta a la rodilla, mi principal dolor no es muscular pero bueno, igual ese spray mágico me hacía correr hasta la meta. Los kilómetros pasan muy lentamente, "me duele todo, tengo frío, quiero que se acabe ya.Kilómetro 39. "Son solo 3, tú puedes, solo un poco más.Kilómetro 40. "Último avituallamiento, no quiero nada, solo acabar." Mi amigo Cheng-Chiu me adelanta, me sonríe y me da ánimos. Kilómetro 41. "..."

Inmerso en lágrimas, felicidades Cheng-Chiu, y gracias por la compañía

Veo la entrada al Retiro y me derrumbo, la lágrimas caen por mis mejillas y se funden con la lluvia, decido correr hasta el final, no puedo parar de llorar, limpiándome la cara, tapándomela incluso cuando paso delante de gente que me grita que lo he conseguido, me gustaría agradecerles sus palabras pero no puedo hablar, pienso en todo lo que he sufrido y siento impotencia, esto no es lo que había esperado desde hacía 6 meses, no vine a pasarlo mal, pero ya daba igual, estaba llegando a la meta de mi tercera maratón, lo demás no importaba en ese momento. Sigo sin parar de correr, sin parar de llorar, y, por fin, veo la meta. Se acabó.


Nunca una meta me costó tanto

Tiempo neto de 5:23:16, PMP a causa de la mala preparación, los problemas surgidos en las últimas semanas son por no haber parado a descansar, y lo pagué, vaya si lo pagué. Solo 147 personas entraron después de mí, hubieron 12.053 finishers, dato que refleja claramente que no estaba para correr. Me colgaron la medalla pero yo quería una manta, un techo, quitarme el frío y que parara de tiritar. Me colgaron unos plásticos para aislarme de la lluvia, me dieron el avituallamiento de meta y fui al guardarropa. Me dieron la bolsa al instante, no quedaban muchas, y pude cambiarme dentro. Di gracias a las dos camisetas de más que había llevado por si corría con ellas, y al par de calcetines que llevé por si me cambiaba antes de correr por el frío, de no ser por eso lo habría pasado mucho peor al terminar la carrera, seguro que muchos no tuvieron la misma suerte... Se había acabado, por fin, ahora tengo tiempo para reflexionar, pero no en esta entrada...

En lo que se refiere a la organización he quedado muy satisfecho, tenía muy malas referencias de ediciones pasadas pero parece ser que han aprendido, lo único que se puede mejorar es el acceso a la recogida de dorsal, pero la organización sacó un comunicado culpando a la empresa de seguridad del recinto de la cola de 20 minutos que se formaba fuera; y quizás poner un servicio especial de metro para llegar a la carrera, sería de agradecer. Los avituallamientos estaban muy bien provistos, los voluntarios excelentes como siempre, las personas en patines con Reflex salvaron a más de un runner, el público dio el callo a pesar de la lluvia y eso no sé como agradecerlo, el recorrido es duro pero digno de sufrir, el servicio de guardarropa estaba muy bien organizado... en definitiva una maratón para volver. 

Hasta aquí la crónica de mi tercera maratón, la prueba en la que peor lo he pasado, de la que más he aprendido y en la que dejo una cuenta pendiente. Volveré. Pronto el vídeo en mi canal de Youtube.


11 comentarios:

  1. Claudio, bien por acabar. Pero uno debe saber cuando no está en condiciones para ponerse en la línea de salida de una maratón. No es una broma y hay que haber entrenado a conciencia. Ibas demasiado justo. A descansar ahora y tomarse las cosas con calma antes de entrenar de nuevo

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    1. Ciudad para mí desconocida + Maratón, difícil decir que no a una carrera así, para mí imposible. Muchas lecciones saco de esta imprudencia, el físico está mermado pero ya toca descansar unos meses, recuperar tantos kilómetros y volver con fuerza a distancias más cortas. Ya habrá tiempo de volver a correr una maratón. Gracias por tus consejos!

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  2. Le echaste huevos y terminaste, pero desgraciadamente te pasó lo que sabías que te iba a pasar. Recupera la rodilla, desconecta un poco y vuelta a empezar. Tienes capacidad para hacer una muy buena marca en maratón pero entrenando con cabeza. Nos vemos en octubre.

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    1. Después de la tormenta viene la calma, como dices ya toca desconectar un tiempo y ya luego preparar esa media de octubre donde nos veremos!!

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  3. Todo el ánimo del mundo claudio!.... Quizás fue un error inscribirse a 3 maratones en tan poco tiempo, pero esas 3 medallas te han enseñado cosas q serán muy valiosas en el futuro

    Como dice Sergio, descansa a tope, recupera bien esa rodilla y a planificar las cosas con tranquilidad... Con tu marca en Media Maraton tarde o temprano tendrás tu recompensa en los 42k!

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    1. Muchas gracias Pancho!! Y totalmente de acuerdo, fue una imprudencia pero he aprendido muchas cosas de cara al futuro. La próxima maratón tardará en llegar.

      Cómo me gusta descansar!! Tengo todo un verano por delante para recuperar la rodilla y disfrutar y a finales de agosto empezaré a preparar el reto del año que será destrozar mi MMP en media maratón. Un abrazo!

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  4. Mi querido amigo, hasta leerte aquí, no tenía idea de lo mal que lo pasaste. Entiendo tu sed de venganza. Ese tipo de venganzas me alimentan, no sé si lo sabes. Por lo tanto, ahora, a un año vista, te lo pido ya. Por favor, permíteme compartir esa venganza contigo el año que viene. ¿Qué me dices?
    Fuerte abrazo, compañero. Que esto no te haga mella. Ha salido como ha salido porque no podía salir de otra forma y las circunstancias no eran las mejores. Sabes que tienes mucho más Maratón en tus piernas. Y si no lo sabes, te lo digo yo.
    Estamos en contacto, Campeón.

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    1. Me tientas muchísimo Pepe!! No sé será el calendario de aquí a un año pero prometido queda que si vuelvo en 2016 compartiremos esa venganza!! Aún me quedan muchas maratones por correr, un abrazo muy fuerte y cuando vuelva por Madrid sin duda echaremos alguna carrera juntos.

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    2. ¡¡¡Eso espero!!! Y también espero que la recuperación vaya por buen camino.

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  5. Gran crónica Claudio, ya nadie te podrá quitar el recuerdo de terminar otra Maratón, la marca o tiempo pasa a otro plano cuando ha costado tanto llegar.
    Eso sí, echa el freno porque a este ritmo el resultado no es nada bueno, aunque no soy la persona más indicada para dar este tipo de consejos ;)

    Fdo: Uno que intentó hacer una Ultra entrenando haciendo travesías a nado ... y le salió mal por supuesto

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    1. Qué bueno leerte Antonio!!! La locura maratoniana ya llegó a su fin y toca un merecido verano de descanso. Si siguiera este ritmo me perjudicaría más que lo que ganaría, sin duda.

      A ver si este verano nos vemos por Lanzarote!! Y ya tengo ganas de leer tu crónica de Montaña Blanca! Un abrazo;)

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