viernes, 20 de febrero de 2015

Teide 2015 (3.260m)

"¡Oye máquina, que el Teide mide 3.718m y no lo que has puesto ahí arriba!" Sí sí, ya lo sé, pero ahí fue hasta donde pudimos llegar mi colega Tony Maldonado y yo, sigue leyendo y verás por qué...

DÍA 1

El día empezó a las 05:30, muy temprano para poder llegar al inicio del Sendero nº7 lo antes posible. Salimos de La Laguna hasta Puerto de la Cruz y de allí hasta nuestro punto de inicio. Cabe señalar los 6 eurasos que nos costó a cada uno la guagua para hacer este segundo trayecto ya que esta línea 348 es considerada para turistas, seas de donde seas, ni bonos ni hostias que valgan, aquí todos igual de pringados...

Aún calentitos por el "TITSA SABLAZO"

Llegamos al sendero a las 11:00, hasta ahí el itinerario previsto se estaba cumpliendo a rajatabla, buena señal. Con lluvia y un frío que congelaba los pelillos de la nariz, nos pusimos todo el abrigo que llevábamos y empezamos el camino a las 11:30, sí, media hora para vestirnos y asimilar el pelete, aunque esto último era previsible pues la mayoría de nuestra ropa era de Primarkt y Sport Zone tiendas no especializadas, novatos insensatos a la aventura!

Let's rock!

Frío, viento, lluvia y... granizo. Tapados hasta las orejas procurábamos resistirnos a unas pequeñas agujas de hielo que intentaban perforarnos la piel, encima con viento de cara... ahí a lo película americana. Nos cruzamos muy pocas personas, dos hombres solitarios con pinta de expertos y luego una pareja de chicas extranjeras que se daban la vuelta porque no podían luchar más contra el clima tan adverso. Nosotros, como buenos cabezotas, hicimos caso omiso a la idea de abandonar y seguimos adelante, cabeza agachada y moviendo mucho las manos dentro de los bolsillos para evitar que los dedos se entumecieran más de lo que ya estaban. El paisaje, aunque frío y duro por el viento, era realmente bonito, digno de sufrir.

Camino de destruir el anillo único...

Por suerte llegamos a un punto de inflexión donde el hielo dejaba paso a un terreno más árido. El clima nos daba una tregua aunque el viento nos azotaba con fuerza cuando menos lo esperábamos. La pendiente se acrecentó y las piernas empezaron a sentir la exigencia del terreno. Varios descansos y por fin llegamos al Refugio Altavista, eran las 15:00 y así se cerraba una travesía de 3 horas y media, mucho más dura de lo esperado.

Por encima de las nubes!

EL REFUGIO 
Está muy bien organizado, baños limpios, habitaciones confortables, mantas calentitas, cocina equipada... pero las máquinas expendedoras son un auténtico ROBO:

Botella de agua de 0,5L = 3€
Chocolate (ese vaso pequeño de máquina de café) = 2€ (encima tibio)

Así que, sí vas procura llevar agua de sobra, comida que puedas hacer o calentar fácil (hay calderos y microondas) y alguna bolsita de té para beber algo calentito.

Meta del primer día!
DÍA 2

Suena el despertador, 05:00, salimos, miramos por las ventanas y tardamos en reaccionar. NIEVE. Nunca la habíamos visto, así que después de desayunar nos abrigamos con la idea de iniciar el ascenso al cráter y allí ver el amanecer. Poco antes de salir apareció el guardián del refugio (al que cariñosamente así denominé) y nos advierte que el tiempo no está para hacer ese tramo, que el sendero está cerrado y es peligroso. Tony y yo acordamos salir al exterior del Refugio y valorar la situación, pero con los argumentos de ese señor estaba claro que dos pringaos disfrazados de montañeros no iban a llegar muy lejos y si lo hacían igual ni volvían. Así que nos dejamos de heroicidades y esperamos a las 08:00 para iniciar el descenso, pues el teleférico no estaba funcionando (al parecer no es ninguna novedad, poco recomendable gastar dinero en él). Como estaba en medio de la grabación de mi vídeo particular, decidí grabar el amanecer desde el propio Refugio, obviamente después de tocar la nieve por primera vez en mi vida (una cosa menos que hacer antes de morir), y menudas vistas, ya tengo ganas de montar el vídeo.

Espectacular amanecer... lo veréis en el vídeo!

Ya amanecido, empezamos a deshacer el camino hecho el día anterior, esta vez lleno de nieve, increíble, precioso, no sé qué adjetivo ponerle. La comparación entre el día antes y el día después es una auténtica pasada, de esas cosas que hay que vivir. Todo el camino de vuelta se puede resumir en nieve, hubo algo de viento, pero el hecho de mirar a tu alrededor y ver sólo blanco es algo que nunca había vivido y todavía no acabo de digerir.

No sé cuánto tardamos en llegar al final del Sendero nº7, se nos hizo muy corto, lo largo fue lo que vino después...

Sí amigo, estamos en Canarias

5 kilómetros, ¿qué te parece? ¿poco? ¿mucho? A mí, si me dices 5 kilómetros, así de repente se me viene a la cabeza sensación de tranquilidad, 20-30 minutos corriendo según el ritmo, algo asequible. Pero cuando tienes frío, caminas por una carretera desierta llena de nieve y niebla, sientes como la hipotermia se va apoderando de ti y aparece la desesperación de que no aparece ningún coche que pueda llevarte un par de kilómetros abajo... eterno. ¿Y por qué? Resulta que la única guagua que pasa por ese lugar lo hace a las 16:00... nosotros a las 10:00 ya estábamos allí, ¿qué ibamos a hacer? ¿esperar 6 horas a la intemperie? Decidimos caminar y apelar al espíritu solidario canario que tanto nos caracteriza, pero no contamos con que cerrarían la carretera. DURANTE ESOS 5 KILÓMETROS NI UN SOLO COCHE. Pero por suerte, o por fin de la desgracia, apareció una multitud de coches (habían abierto la carretera) y uno de los primeros se paró y nos salvó de ese tormento, muy buena gente, hasta el punto de que ese trayecto desesperante mereció la pena por el buen rato en el vehículo, muchas gracias héroes!

Y por fin, el hogar, de nuevo en La Laguna pudimos despojarnos de tanta ropa y comernos un merecido bocadillo. La aventura no llegó a los 3.718m, pero yo diría que llegó más allá, así que las sensaciones son inmejorables. Otra experiencia increíble que contar, y mucho mejor haberlo hecho acompañado de un gran amigo como lo es Tony, la próxima será mejor, El Camino de Santiago quizás, quien sabe!

Y aquí acaba una crónica diferente, sin dorsal ni clasificación, con muy buena compañía y con un premio mejor que cualquier trofeo. Ya veréis el vídeo, fue increíble.


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