viernes, 10 de octubre de 2014

Diario de un runner perezoso


Hay días que esa motivación desbordante se va de paseo y nos deja tirados en la cuneta (o en la cama) sin ganas de despegarnos de las sábanas, es despertarnos y repasar el entreno una y otra vez hasta que se nos hace demasiado tarde para ir, ese es el momento ideal para sacar nuestra vena más gandula y buscar todo tipo de excusas para no entrenar ese día, tipo:

- Es que el entrenamiento de hoy no es importante.
- Es que creo que estoy cargado y mejor descansar para el entreno de mañana.
- Es que hoy estoy muy justo de tiempo.
- Es que me voy a contagiar de ébola y no puedo arriesgarme.

...entre otros bastante habituales que se nos habrán ocurrido a cualquiera (sobre todo el último), en estos días tenemos dos opciones: o refugiarnos es este sentimiento de desgana o ponernos las playeras en un impulso de runner al más puro estilo élite y salir a cumplir con el plan. Yo por supuesto soy un joven corredor de pacotilla y no está en mis genes eso de cumplir el entreno a rajatabla, dejar algún día de por medio cada 3-4 semanas es genial para recargar pilas y recordar por qué estoy entrenando.

Hoy tocaba gimnasio pero preferí descansar para mañana que hay 20km, ¿y tú? ¿cuál ha sido tu excusa de hoy?

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