miércoles, 8 de octubre de 2014

Crónica Ultra Tinajo X Race (54km) 2014


El 19 de Julio de 2014 disputé la carrera más dura, hasta ahora, de mi corta trayectoria deportiva. La edición del año pasado ya fue épica pero esta lo fue mucho más aún. Aquí dejo el resumen de la carrera que yo mismo hice horas después de colgarme la medalla de finisher:

"Y así fue como la mente venció al cuerpo."
A escasos minutos de la salida, con las piernas en un puño.
Foto tomada por mi santa madre.

Como cada reto, aquí van todos los detalles de la prueba física y mental más exigente de mi vida, una locura de las mías.
Aquí estoy a pocos minutos de la salida, sabiendo que no estaba preparado físicamente, que no había entrenado ningún día, que cualquier persona cuerda que supiera a qué me enfrentaba y cómo lo iba a hacer se hubiera reído de mi ingenuidad, que estaba loco y mi reto se quedaría por el camino. A todos ellos decirle que tenían razón, siempre la han tenido y yo lo sabía, pero si el físico jugaba en mi contra no iba a torturarme pensando que no lo podía hacer, así que llevé mi optimismo a niveles muy altos, más allá de todos los "no podrás", y menuda aventura.
Salimos puntuales a las 7 de la mañana, con la mochila llena de ilusiones y las piernas pidiéndome clemencia, había planeado la carrera para ganarle tiempo al crono al principio yendo fuerte mitad de carrera y después sobrevivir al resto, pero todo no iba a ser así de fácil, desde el kilómetro 1 ya notaba que no iba a ser ningún paseo, nos metieron por barrancos, montañas, malpaís, rofe, jable, avenida y todos las superficies existentes. Al poco de empezar pasamos delante de 2 burros, pero en ese momento tuve la certeza que el único tonto allí era yo, a 50km aún de meta. Por Tenesa ya me di cuenta que yo no estaba allí para hacer un buen tiempo, sino para llegar. Con los claros de luz iluminando las montañas pasamos los primeros kilómetros llegando al primer avituallamiento, iba surtido así que lo pasé de largo sin saber que había pasado lo más fácil de toda la carrera. De camino al segundo avituallamiento bajamos una pared vertical para luego subir por barranco, con lo fácil que hubiera sido llanear, pero la organización no nos lo iba a poner fácil. Después de comer algo en el segundo avituallamiento al kilómetro 22 los siguientes 5 serían el preámbulo de un capítulo de terror, ya tuve que caminar en llano y eso era mala señal cuando aún no había llegado la mitad de carrera, cuando por fin divisé el tercer avituallamiento al kilómetro 27 no tenía la más mínima idea que en ese momento empezaba algo más que una supervivencia.
Después de comer algo y tomarme un gel empecé a sentir algo raro, aparte de que el terreno volcánico no facilitaba el tránsito mi cuerpo empezó a apagarse, y mi mente. Entré en un pájara como nunca había tenido, cuando aún quedaba los más duro dejé de responder y me dediqué a caminar como un zombie durante casi 5 kilómetros, sin más música que la de mis fantasmas burlándose de mí, primero llaneando y luego subiendo Caldera Blanca, un auténtico calvario en la que la posibilidad de abandonar rondaba por mi mente, de cambiar el título a que mi cuerpo venció a la mente, a mandar al carajo toda mi filosofía de que siempre se puede un poco más, que no hay límite establecido, que la mente todo lo puede. Pero hoy no era un día para rendirse, con infinita paciencia logré coronar la caldera sin encontrar buenas sensaciones, pero una vez arriba no se si fue la belleza del paisaje o el viento que hacía que volví a encontrarme, subí la música y pude correr e imprimir un buen ritmo, bajando la montaña y volando hacia el cuarto avituallamiento. A 17km del sueño.
A partir de ese penúltimo descanso tenía en la cabeza que lo duro había pasado, pero estaba muy equivocado, al rato de llanear me topé de frente con una montaña de tres pares de narices, y las jodidas señalizaciones la subían así que no me quedaba otra que bajar la cabeza y empezar a ascender. Una vez arriba, con los cuádriceps que ya no podían más empezó la bajada y de nuevo a llanear, que se hizo eterno. Reventado con casi 7 horas corriendo y caminando sin parar me voy a cercando al último avituallamiento, pero este parece que se va a lejando a medida que avanzo, se hizo de rogar pero tras jugar conmigo por fin decidió aparecerse frente a mí. Y allí faltaba 1:45 h. para el cierre de la carrera, con 8km por delante no me entretuve mucho y fui lo más fuerte que pude, con una imponente montaña que separaba mi marcha de la meta. Y sin mirar atrás empecé la durísima subida que se hizo eterna, el tiempo volaba y yo iba marcha atrás, pero tirando de cojones no paré hasta que llegué a la puta cima, desde donde ya se divisaba la meta, con menos de 1 hora para llegar solo faltaba afrontar una bajada criminal con los músculos en reserva desde hacía horas y las llagas reproduciéndose en mis pies. Una vez abajo ya estaba hecho, 3 caminos cortos y por fin entré en la carretera de Tinajo con los gritos de mis amigos Vigi y Mrabih que me felicitaban, no tenía ni fuerzas para hablar o llorar, sentía un gran orgullo en mi interior pero no iba a parar hasta pasar por debajo del ansiado arco de meta. Habían muchos más amigos; Luis, Marre y Vicki me sacaron una enorme sonrisa en los últimos metros y Adrián aún tenía en la boca eso de "estas loco", razón no le falta. Y por fin, pude parar, por suerte no necesité la asistencia de Gonzalo de Emerlan que estaba allí reservándome un par de vendas, lo único que necesitaba era una cama.


Nada más que añadir.
Foto de James Mitchel
Y así, después de 08:23:31 horas pude tirarme al suelo, mirar al cielo y saborear el trabajo hecho, que no bien hecho, pero hecho al fin de al cabo, probando que la mente todo lo puede, pero eso no quiere decir que vuelva a meterme en un reto así sin prepararme antes, que seguro que sí. Con más corazón que cabeza logré esa maldita medalla de finisher, llevando a mi lado a todas las personas cercanas a mí que estaban pendientes del transcurso de la carrera, y qué más da haber llegado de los últimos, llegué, no hay más que decir. Solo queda recalcar lo orgulloso que estoy de esta gesta, de haber sabido sufrir cuando tuve que hacerlo, de disfrutar cuando pude, de haber conseguido meterme 54km. en las piernas sin haberlo preparado, contento de demostrar que el límite no existe y que todo se puede.
Gracias a Tinajo X-Race por la maravillosa organización y a todos los que han estado ahi, no sería lo que soy sin ellos. Ya nadie me quita lo corrío',
PD: Ni se os ocurra afrontar un reto sin la preparación adecuada, es una puta locura."

Cabe destacar que la organización de esta carrera es ejemplar e invito a todos los aficionados al trail running a participar en ella. TinajoXRace.

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